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Anécdotas graciosas de Aerolíneas y vuelos: de cangureos

En la aventura de viajar, la sorpresa es la reina y comenzando los viajes en los aeropuertos, es muy común con el tiempo acumular decenas de anécdotas graciosas de aerolíneas e incidentes peculiares que ocurren durante los vuelos. Nos hemos animado a recopilar algunas historietas de nuestras peripecias con las compañías aéreas para que sepáis un poco cómo se las gastan, así como aventurillas vividas durante los vuelos porque ¿quién no ha abierto un pequeño tarrito de leche para el café y ha explotado llegando hasta el timbre de llamada de la azafata?

Foto desde el avión de la bahía de Sydney

Si os sentís identificados con la leche y os habéis despertado con el pie del vecino encima de vuestro brazo os invitamos a seguir leyendo.

ALGUNAS ANÉCDOTAS DE AEROLÍNEAS, AVIONES Y VUELOS


IBERIA: Nuestra primera vez


Para todo hay una primera vez en la vida, y la nuestra de volar en primera fue en el trayecto de regreso de Costa Rica. La Aerolínea Iberia nos ofreció a cambio de los puntos en la tarjeta de Iberia Plus un Upgrade en el vuelo, oferta tentadora que nos fue imposible rechazar.

Los privilegios comenzaron en la facturación…con una cola kilométrica para turista, a nosotros nos pasaron a la cortísima de primera y en un par de minutos teníamos nuestras maletas facturadas y un par de bonos para pasar a la zona Vip Lounge. Tras una agradable espera embarcamos nerviosos hacia lo que sería hoy por hoy, el mejor vuelo que hemos realizado…

El espacio disponible en nuestros asientos superó todas nuestras expectativas, la pantallita individual con cientos de películas nos volvió locos, el neceser nos encantó… pero ya lo extraordinario fue el masaje de espalda que el asiento proporcionaba. Con una reclinación de 170 grados, íbamos tumbados como en el sofá de nuestra casa a la vez que apretábamos constantemente el botoncito del masaje (creo que lo llegamos a romper de tanta demanda).

El catering era de otro mundo: una larga carta de vinos, platos gourmet y licores afrutados nos hicieron disfrutar gastronómicamente como hacía tiempo.

Por primera y única vez en la vida, 10 horas se convirtieron en micro segundos….nos faltó vuelo para disfrutar de la maravilla que supone volar en primera clase.

También hubo un fugaz momento de culpa…pensar en las sardinas enlatadas de la clase turista y nosotros allí….con nuestros calcetines de lana puestos y nuestras espaldas masajeadas, pero duró poco y disfrutamos al máximo de esa inalcanzable experiencia de volar en primera.

Disfrutando de primera con la Aerolínea de Iberia

AIR EUROPA: Sin zapatos y a lo loco.


Con varias rutas directas desde Málaga, Air Europa se convirtió durante una temporada en la compañía de elección para nuestros viajes.

Asientos estrechos, rígidos e incómodos acompañados de unos menús insípidos y un personal seco fueron los recuerdos generales que nos llevamos de ella.

Tanto viajábamos con ellos, que surgió el momento de vivir una anécdota graciosa durante el vuelo con tan insípida aerolínea.

Rumbo a Río de Janeiro e imitando a Bruce Willis en  Jungla de Cristal, procedí a quitarme los zapatos nada más despegar para aguantar mejor tan largas horas de vuelos.

Viajando en ventanilla observé en la zona inferior de la cabina como uno de los pequeños paneles de plástico estaba parcialmente despegado…la curiosidad pudo conmigo al minuto uno del despegue y apoyé mi pie con el zapato parcialmente encajado sobre esa zona para ver un poco que había mas allá y llevándome como regalo, la desaparición instantánea de mi zapato por dicho agujero.

Perplejos, avisamos al azafato de cabina y se lo comentamos. Nos dijo que era la primera vez en la vida que le pasaba algo así y que no se podía hacer nada hasta el aterrizaje. También nos comentó que no tenía ni idea de dónde estaría mi zapato ya que el fuselaje está muy sellado (¿lo ponemos en duda?).

Al aterrizar y proceder al desembarque, esperamos en nuestros asientos a que nos trajeran el zapato tal y como nos habían indicado. Tenía otro par de repuesto, aunque este se encontraba en la maleta facturada por lo que tendría que andar descalza hasta ella. Una azafata que no se había enterado, al ver el avión vacío y nosotros dos aún sentados no invitó a irnos descortésmente y al contarle yo lo sucedido se rió.

Viendo que pasaba el tiempo y nadie venía con el zapato, bajamos del avión y esperamos en la puerta de embarque. Milagrosamente un técnico apareció como el príncipe de la cenicienta con el zapato en mano y riéndose de la peculiar anécdota. Gracias a él, pude bailar en el Sambódromo con mis dos zapatos

Aerolínea Air Europa

ROYAL JORDANIAN: Besando el suelo


Durante nuestro viaje por Siria y Jordania, teníamos que realizar el trayecto Amman-Damasco en avión. Insistimos en hacerlo por tierra ya que no eran demasiadas horas de autobús y nos permitía ver alguna zona arqueológica más, pero la agencia no quiso, apoyándose en que la burocracia de la frontera terrestre podría retrasarnos durante bastantes horas.

Y es con retraso que también despegamos, para vivir el vuelo más corto y a la vez más eterno de nuestras historias. Un dulce despegue entre algodonosas nubes con un radiante sol de telón de fondo hizo que comenzara a sumergirme en un profundo sueño del que bruscamente desperté cuando el avión perdió altura.

Vibrando y oscilando de forma acojonante, el piloto con una pericia increíble, iba intentando que no besáramos el suelo. Resultó que estábamos en medio de una tormenta de arena. En uno de esos descensos bruscos, nos aproximamos tanto a la tierra que incluso ví el triciclo de un niño en el patio de una casa. Tras largos minutos en los que Paco y yo nos agarrábamos fuertemente las manos y el seguridad que iba en el asiento de al lado casi arrancaba el reposabrazos, al fin llegamos sanos y a salvo a Damasco, sin duda vivimos los 30 minutos más eternos de nuestras vidas

Foto desde el avión de Dubrovnik

LUFTHANSA: Con la persiana en la mano


El debut de Helia en un vuelo fue en el trayecto Malaga-Franfurt de la aerolínea Lufthansa. Con sólo 11 meses protagonizó su mayor anécdota en un avión. Con ese tiempo aún tenía que viajar encima de mis piernas y como a su mami le encanta volar en ventanilla, pues la peque encantada de mirar por ella.

Todo iba perfecto hasta que descubrió la persiana, ese elemento que se sube y se baja y que puede ser increíblemente divertido para los peques. En unos de esos momentos de juego, nuestra pequeña arrancó la persiana del avión, quedándose con ella en las manos y sufriendo nosotros un absoluto bochorno. En la vida nos hubiéramos imaginado que ese elemento del avión se podía desmontar tan fácilmente (aunque después del zapato de Rio lo teníamos que haber sospechado). Como pudimos, lo encajamos en la ventana y desde entonces, Helia tiene prohibido acercarse a las ventanillas de avión por aquello de que pruebe a abrir la ventana en esta ocasión.

PANAM: De Pardillo a Maestro Obi Wan Reclameitor


Todos tenemos un comienzo en el mundo de los viajes y el intrépido aventurero Nacho nos cuenta su primera batallita que le marcó en su vida viajera…

Verano de 1989. Yo era un pardillo de 17 años sentado en un 747 de la PanAm que iniciaba la maniobra de despegue para un vuelo Nueva York - Madrid. De repente el atronador sonido de sus 4 motores al 85% de potencia disminuyó bruscamente y el piloto anuncio que "por un problema técnico" volvíamos a la terminal. Aparte del acojone, aquello causó 4 horas de retraso, lo que me hizo perder el vuelo de conexión a Sevilla (mi destino final era mi querida Huelva).

Aunque no era la primera vez que volaba o que iba al extranjero (había ido al Reino Unido en 1987 y 1988), sí era la primera vez que tenía un problema y estaba solo (el resto de la expedición, monitores incluidos, se quedaban en Madrid y se habían ido). Estando bastante perdidillo respecto que hacer, ví como una persona de la compañía se me acercaba, con lo que sonreí pensando que se iban a hacer cargo de colocarme en otro vuelo. En realidad lo que me dijo fue que mi maleta se había quedado en NY tomándose unas vacaciones más largas que las mías.

Fuí al mostrador a reclamar y, a pesar de que reconocieron que ambos problemas eran culpa suya, lo único que conseguí fue un vale para un bocadillo y una bebida y el que me asegurasen que "en cuánto llegue su maleta se la mandamos". De ponerme en un nuevo vuelo o de indemnizarme nada de nada. Como yo era bastante crio y estaba muy verde, más que protestar me quede allí un poco empanado en la sala de recogida de equipaje y sin estar muy seguro de que hacer.

Como los milagros existen, dió la enorme casualidad que mi tío Cristóbal estaba de viaje de negocios por Madrid y mis padres (que estaban en el aeropuerto de Sevilla esperándome) le pidieron que fuese a Barajas a ver si me veía, para volvernos los dos juntos.

Mi cara de estupefacción mezclada con alegría al verlo venir fue de las que no se olvidan. Recuerdo que en aquella época no había móviles ni nada por el estilo y yo no tenía ni idea que iba a venir a buscarme. Al final nos volvimos en tren por la noche. Mi maleta llegó una semana más tarde sin que faltase nada, pero la compañía aérea se desentendió por completo de compensarme de alguna manera. Ni por el equipaje perdido ni por la pérdida del vuelo de conexión. A pesar de que me tuve que pagar el tren de mi bolsillo.

Más tarde, cuando entendí que lo que habían hecho no era legal, me hizo volverme un experto en reclamaciones a las aerolíneas, a las que consideraba mis enemigas. La lección aprendida pagó dividendos unos años más tarde…

Foto desde el avión de Escocia nevada

QANTAS: El día que Qantas nos cangureo (vacileo en australiano)


Tras un mes de recorrido por las Antípodas comenzamos la larga vuelta a casa. El primero de los 4 vuelos que íbamos a realizar era Darwin-Singapur. Una vez llegamos al diamante de Asia nos comunicaron que nuestro vuelo de conexión tenía la friolera de 8 horas de retraso que significaba, perder en Londres la conexión con Madrid. Siendo día 1 de noviembre, día festivo nacional, las consecuencias de esa pérdida de conexión implicaban tener que rascarse bastante el bolsillo para regresar. Le comunicamos nuestro problema al personal de Qantas y su respuesta fue que no nos preocupáramos que ellos en Londres se encargaban de acoplarnos.

Acurrucados en una esquina del aeropuerto y con sólo un vale de comida facilitado por la compañía aérea, intentamos sobrellevar esa larga espera.

Foto desde el avión de las montañas de Nueva Zelanda

Una vez llegamos a Londres, agotados de tantas horas en ruta, el amable personal de Qantas nos dijo que…nos la arregláramos nosotros que ellos se desentendían del problema al ser vuelos con diferentes localizadores. Con los nervios a flor de piel y obteniendo un no como respuesta a todos nuestros ruegos, salimos corriendo a recoger las maletas y al mostrador de Iberia para ver que podíamos hacer.

Allí, le expusimos el problema al señor que nos atendía, el cual comenzó a hablarnos en español. En ese momento rompí a llorar de alegría. Nos comentó que en ese caso aunque los billetes fueran diferentes, al pertenecer Qantas a One World no les hubiera supuesto ningún problema darnos otra conexión. Él rápidamente buscó posibilidades y nos devolvió a casa con el bolsillo intacto. Nunca sabrá ese hombre lo agradecida que le estoy.

Varios años han pasado desde estas anécdotas con aerolíneas y por suerte, cada día estamos mejor informados sobre nuestros derechos como pasajeros. Es por ello, que me parece interesante invitaros a visitar la web flightright.es donde no sólo encontraréis información, sino que también os gestionarán reclamaciones de viajes con hasta 3 años de antigüedad con el único coste de pagar un porcentaje si se gana la reclamación. Incluye una interesante calculadora de indemnizaciones.

Hasta aquí algunas anécdotas graciosas de aerolíneas y vuelos, porque como decía Bilbo Bolson: “Es muy peligroso, Frodo, cruzar la puerta. Vas hacia el Camino, y si no cuidas tus pasos no sabes hacia donde te arrastrarán”,

¿Y vosotros? ¿Os animáis a compartir esa experiencia divertida producida en un avión o con una aerolínea?

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8 comentarios :

  1. Hola Vero. ¡Como me gusta leeros! Me han encantado esta divertida experiencia. Besos.

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    1. Muchas gracias por tus palabras Maria Angeles, me alegro mucho que te haya gustado! Sabes que tras este articulo Paco ha empezado a recordar otras tantas mas....preveo una segunda parte ;) Saludos!!

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  2. Me parto con la peque xD que bueno jajaja aunque vay miedo lo de la tormenta de arena...
    Nostros despegamos en Aswan con una pisandonos los talones! O despegábamos cagando leches o quedábamos en tierra...nunca nos han embarcado tan rápido xD

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    1. Calla calla!! que menudo mal rato que nos dio!!! Y anda que no estuvo ese vuelo repleto de incidentes....como que nos perdieron la silla de paseo de Helia y nos pasaron a primera en compensación ;) Lo de la tormenta de arena si que fue angustioso, por suerte el piloto era un genio! Un abrazo y gracias por pasarte por aquí Besotes!!!

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  3. Cuantas anécdotas! !! La única que os ha faltado es que unos azafatos os bailen el "I'm so excited" como en la peli Los Amantes Pasajeros de Almodovar je je je Cómo siempre muy divertido leeros!!

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    1. Jajajaj hubiera sido muy divertido :D Si te pones a pensar salen un montón mas...y es que tentar a la suerte viajando es fácil. Un abrazo y me alegra mucho que te haya gustado.

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  4. Muy bueno el post, me hicisteis reir jajaja. Por cierto, si alguien tiene problemas con alguna aerolínea europea en esta compañía te echan la mano https://www.claimflights.es/ A mi me retrasaron mi vuelo de vuelta de Finlandia y ellos consiguieron que me devolvieran más de 200 euros ;)

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    1. Gracias Maite! De hecho en el post se menciona otra compañía que es Flightsrights, es bueno saber que esta te indemnizo! Saludos

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¡Muchas gracias por pasaros por aquí!